Declaracin Europea de Luxemburgo

  1. Nuestras generaciones han estado marcadas por la conciencia de la unidad de Europa. Despus de uno de los siglos ms negros de nuestra historia, despus de las guerras y el fascismo, la oscuridad y la niebla de la exterminacin nazi, del azote del comunismo- por primera vez nuestro continente puede imaginar compartir el futuro desde una perspectiva democrtica de libertad, igualdad y de aplicacin y respeto de los derechos humanos. De este modo el siglo XX conoci el nacimiento de grandes ilusiones. Fue el tiempo cuando se afianzaron las democracias, cuando la economa creci como nunca lo haba hecho, cuando se realizaron los primeros logros ecumnicos, cuando se dise el pensamiento de los padres de la unin europea y cuando emergi el renacimiento espiritual y religioso del Concilio Vaticano II.
  2. Nuestra memoria herida y la conciencia de nuestra historia piden a gritos cultura, educacin y organizaciones polticas en las que la vida y la dignidad humana estn garantizadas y sean inamovibles.
  3. Es hoy da, en el umbral de una comunidad que va ms all de las antiguas divisiones del Teln de Acero, cuando debemos de tener una mirada fresca sobre los proyectos de los padres fundadores. Su visin de Europa tiene un principio: la libertad, un mtodo: la solidaridad y un objetivo: la paz.
  4. Europa- nuestro lugar de desarrollo intelectual, espiritual, social y cultural- debe de redescubrir un profundo significado radicado en la afirmacin de la dignidad humana. El reconocimiento de dicha dignidad, el respeto de las libertades individuales y la conexin causal entre la inviolabilidad de las libertades individuales y el desarrollo de la sociedad son las adquisiciones ms europeas. Nacen del pensamiento europeo, de los antiguos filsofos, de los padres de la iglesia, de la tradicin religiosa judeo-cristiana, de los maestros de la edad media y del renacimiento y de la visin humanista y el pensamiento contemporneo.
  5. La unidad europea solo puede crecer en el reconocimiento mutuo de la diversidad cultural, religiosa y filosfica que ha sido la fortaleza de la experiencia europea. Sin embargo este reconocimiento debe de estar sujeto al imperativo, no solo de los derechos sino tambin de las obligaciones y responsabilidades nacidas en cada persona y grupo humano.
  6. La Europa intelectual y cultural debe redescubrir el significado trascendente de la libertad. Debe de reconocer un objetivo tico en cada investigacin cientfica y en cada creacin artstica, persiguiendo el crecimiento del hombre y la sociedad. La lectura de los trabajos de la Convencin Europea nos lleva a demandar un lugar mucho ms trascendental para los temas de cultura, educacin y formacin que se presentan hoy da como las bases de la unidad y desarrollo de Europa.
  7. La Europa religiosa tiene una gran necesidad de entendimiento fraternal que emerge del dilogo antropocntrico entre los grandes sistemas religiosos. La Cristiandad, indivisible desde la experiencia europea, debe ahora avanzar hacia el ecumenismo, traspasar el umbral de los particularismos humanos, en la creencia comn, la esperanza compartida y el amor mutuo entre las tradiciones que van a impulsarlo En toda Europa debemos de buscar sin cesar un profundo acuerdo entre la dimensin religiosa y la espiritual del ser humano por una parte y su dimensin poltica y social por la otra, en la conviccin de que desde ese punto de conciencia se deben de redescubrir los criterios necesarios para su aplicacin a los valores sociales, culturales y polticos.
  8. La Europa econmica no puede ser entendida en trminos objetivos sin solidaridad en la produccin y distribucin de bienes tanto dentro de nuestra sociedad como en el resto del mundo. L a historia nos ha colocado en el centro de los movimientos y redes de la globalizacin. Hoy debemos de promover la globalizacin de las responsabilidades. El compromiso de lucha contra la pobreza y la exclusin debe de quedar como un criterio para el juicio de la unin de Europa y los europeos.
  9. La Europa poltica, en perpetuo cambio dinmico, debe redescubrir la subsidiariedad como paradigma imperativo. Es en las relaciones entre la poltica y los ciudadanos donde se pueden encontrar las respuestas a la falta de inters en los asuntos pblicos que percibimos en nuestras sociedades.
  10. Europa debe de buscar estar presente en el mundo con los mismos valores que la mueven internamente. Son esos los valores y no la dominacin o la competicin, las que la acercaran a los verdaderos deseos de paz y bienestar de las sociedades.
  11. Nosotros los cristianos, miembros de diferentes organizaciones intelectuales y polticas, que vivimos en diferentes regiones europeas, comprometidos en campos polticos, sociales intelectuales y profesionales distintos, reunidos en Luxemburgo en la Conferencia Europea de la Internacional Catlica del Movimiento Intelectual Pax Romana, en un esfuerzo constante para interpretar los signos de nuestro tiempo, confirmamos nuestra responsabilidad y compromiso frente a estos retos europeos.

Luxemburgo, 6 de Septiembre del 2003